Gordo, gordo, gordo

Se mirara como se mirara, la nariz, además de larga y puntiaguda, estaba torcida. Tampoco le gustaban sus ojos abesugados, negros como botones; ni esa boca, ridícula de pequeña. “Y encima estoy gordo, gordo, gordo…”, murmuraba el muñeco de nieve mientras se acercaba, poco a poco, al fuego.

Foto by Jamierodriguez37

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8 respuestas a Gordo, gordo, gordo

  1. anitadinamita dijo:

    No se da cuenta de su ternura, el pobre. Es que a nadie se le ha ocurrido pensar en el amor propio de los muñecos de nieve. Hacerlos altos, rubios, guapos y con tableta de chocolate en vez de nariz de zanahoria.
    Besotes

  2. La esclavitud de la imagen ideal preconcebida. Me gusto mucho, mucho.

  3. C.D.G dijo:

    Derretirse para dejar de ser, de sufrir. Arde, que se acabó el invierno. Esas narices de zanahoria…carne de suicidio.

  4. Pingback: Los Castafaros (3 de 3) - Trapseia.com

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