Tic-tic-tic

Juro que cuando apreté el gatillo no sabía que estaba disparando a un pájaro-tijera. Por suerte, el impacto no fue mortal. La bala le había perforado un ala y el filo de su alargado pico se le había mellado al caer del árbol. Tras varios meses de cuidados, parece que vuelve a volar. De momento, solo unos metros y por el salón de casa. Incluso me ha dejado afilarle el hocico. Ahora está todo el día con su tic-tic-tic, jugueteando con el sapo-piedra y la mariposa-papel.

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6 respuestas a Tic-tic-tic

  1. ¡Vaya zoológico te armaste en un momento en el salón!

  2. C.D.G dijo:

    Piedra, papel, tijera…y relato.
    Un abrazo.

  3. Eduardo dijo:

    Cuanta vida e ingenio encierra esta maravilla de microrrelato. Felicitaciones.

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