Deshechos

fregadero

Siempre se negó a comprar un friegaplatos, su momento de relax era sagrado. Cuando los niños ya dormían y la mujer leía algún libro en la cama, él se encargaba de los cacharros de la cena. Lo hacía de forma meticulosa, enjabonando y aclarando cada pieza con una delicadeza exquisita. Le gustaban los días en que el reto era importante, esos en los que la sangre se quedaba pegada en los platos y los pelos se enredaban concienzudamente en los tenedores. Si encontraba entre los restos algún diente de oro, lo lavaba para dárselo al más pequeño al día siguiente.

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5 respuestas a Deshechos

  1. Con lo bien que empezaba, con lo bien que se veía la escena inicial, esa calma plena y familiar, cuando la casa se recoge y uno se siente a salvo y en paz…. aggg.
    Chico malo

  2. anitadinamita dijo:

    Qué detalle que le guste lavar los platos a él :p
    Es pelín asqueroso, je je
    Un abrazo

  3. Puri Menaya dijo:

    Una familia de ogros ;). Abrazotes

  4. Un poco desagradable me ha quedado, sí. Abrazos!

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