Vértigo, sudor y fiebre libertaria

“Doy para que des, pero no es necesario una cuenta exacta e inmediata. Yo te doy algo a ti, pero no espero nada a cambio. Tú le das algo a él, pero no esperas nada a cambio. Él me da algo a mí, pero no espera nada a cambio. Todos nos ayudamos. Todos nos perdonamos. Todos somos uno o partes de uno”. Libertad, de Pablo Gonz.

Tiene muchas cosas buenas eso de andar trasteando con un blog. Una de ellas ha sido poder participar en el Proyecto Libertad. Aquí tenéis más detalles de la iniciativa pero consiste básicamente en un libro viajero que va pasando de mano en mano entre un grupo de amigos que nos hemos conocido en la blogosfera. La novela que anda recorriendo ciudades es de Pablo Gonz y se titula, ya lo habrán adivinado, ‘Libertad’.

Acabo de leerlo y ya se lo he enviado a la siguiente en la lista, la gran Puck. Me ha costado despedirme de un libro que me ha hecho pensar, plantearme ciertas ideas y desasosiegos. Quizás ese “destrozo interior” es lo mejor que puede provocar cualquier forma de arte, al igual que le ocurre al protagonista de esta obra, Anto. Él decide emprender una nueva vida impelido por la fuerza de la palabra: un papel que le mete en el bolsillo una desconocida en el metro, las frases que ve grabadas en algunas fachadas de la ciudad, un libro que le deja su amigo P, etc.

El ambiente de esta novela plantea un futuro que se asemeja al que dibuja George Orwell en ‘1984’ (incluso se menciona este libro, junto a ‘El Apoyo Mutuo’ y ‘La Peste’, dentro de las tres obras que más impresionan a Anto). Una sociedad dividida en dos partes: inmortales o superiores, y mortales o inferiores. Dos mundos separados por un muro que recuerda a muchos otros que han existido o existen en la historia de la humanidad: Berlín, Palestina, etc. “Por un lado de un muro siempre hay un cobarde”, se lee en el libro de Pablo Gonz.

Libertad

La atmósfera es menos oscura de lo que pueda parecer en un principio gracias al humor de Pablo, un elementos común que he descubierto en todo lo que he leído de él. Maneja muy bien las situaciones cómicas, siempre desde un punto de vista original y muy reconocible. Desternillante la historia de una excursión al exterior que realizan Calcuss y Sesi, allá por la página 59.

“Si una oveja no muerde a otra y no siente deseos de saltar el muro, puede llegar a ser una oveja feliz”. El problema es que el rumiante Anto comienza a preguntarse qué hay al otro lado y eso conlleva un proceso de cambio interior y superación personal. Porque salirse del camino marcado siempre es difícil y doloroso, porque abandonar la zona de confort exige valentía.

Leer ‘Libertad’ te hace más valiente porque Pablo consigue remover algo dentro del lector. Pero no engaña. Te ánima a saltar y, al mismo tiempo, te muestra el elevado precio que uno tiene que pagar por elegir su propio camino. Atreverse a complicarse la vida para hacerla más sencilla: “He vivido trescientos años proyectándome hacia el futuro y sufriendo decepción tras decepción. ¿Por qué? Porque yo quería que las cosas fuesen como yo las imaginaba. ¡Qué sencillo es todo ahora! Puedo ver lo que pasa, sin definirlo de antemano. Puedo conocer lugares nuevos, sin hacerme expectativas. Puedo leer libros buenos y malos, por el gusto de saber qué dicen y cómo lo dicen, y no por la necesidad de encontrarme en ellos. Puedo escuchar lo que otros digan, para conocerlos mejor, y reservarme mi opinión, si me parece oportuno. Puedo hacer tantas cosas que siente vértigo”.

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5 respuestas a Vértigo, sudor y fiebre libertaria

  1. Rosa dijo:

    Ya tenía ganas de que “Libertad” llegase a mis manos…Ahora después de leerte, ni te cuento.
    Besos desde el aire

  2. Pablo Gonz dijo:

    Mi querido tocayo:
    Muchas gracias por la lectura, tan atenta (esto no puede decirse de ninguno de los críticos profesionales que se han asomado a mi novela hasta el presente) y emocionante. En efecto los escritores (como una variedad dentro de la especie de los artistas) aspiramos a trastocar, a disolver, a condicionar definitivamente la vida de nuestros espectadores/lectores. Hay, claro, muchos escritores que sólo aspiran (si es que son conscientes de ello) a proporcionar un placer barato, redundando en las mentiras reconfortantes y dejando de lado las verdades dolorosas. Ya vivimos en un mundo surcado de muros y ya hay personas que mueren o no mueren de enfermedades que son perfectamente curables. Muchas de las cosas que se exageran en esta novela son parte inextricable de nuestra vida. Ayudar a verlas es una de las misiones de este libro. Y me alegro mucho de que a ti ya te haya servido.
    De nuevo gracias, por leer, por comprender, o sea, por darle sentido a mi vida.
    Un gran abrazo,
    P

  3. anitadinamita dijo:

    Bien, Pablo. Esto hace crecer el Proyecto Libertad. Leer tu reseña me ha traído a la mente muy buenos momentos. Estoy pensando que cuando vuelva a mis manos la releeré.
    Un abrazo gigante de enanito de Amelié

  4. Veo que el proyecto Libertad sigue volando y me alegra saberlo.

    Un abrazo,

  5. Una suerte participar en el Proyecto Libertad, Ana. Un placer leerlo, Pablo.

    Abrazos!

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