Gatsby, la música ya no suena

20130225-010010.jpg“Todo el mundo se cree poseedor de por lo menos una de las virtudes cardinales. La mía es ésta: soy una de las pocas personas honradas que he conocido en mi vida” (El gran Gatsby).

¿Qué pasa cuando acaba la fiesta? ¿Quién se queda recogiendo cuando la banda ya no toca? ¿Dónde fueron tantas sonrisas una vez encendidas las luces? Dice Justo Navarro: “Toda la novela es una sucesión de fiestas y reuniones para comer y beber. ‘La mayor orgía de la historia’, le llamó a los años veinte del siglo pasado Francis Scott Fitzgerald, que entonces andaba por los veinte años. Pero son diversiones que acaban en perturbación y desembocan en violencia”.

La novela de la que vengó a hablaros es ‘El gran Gatsby’ y con ella quiero iniciar un nuevo hábito en este blog: ir contando por aquí mis lecturas. En este caso, llegué a la obra de Scott Fitzgerald a través de un gran descubrimiento: “Tokio blues (Norwegian Wood)”. El libro de Murakami me maravilló por su sencillez, un estilo aparentemente simple que esconde tanto oficio como arte. En una historia centrada en la muerte (en su versión más trágica, el suicidio), sorprende descubrir una celebración tan rotunda de los placeres de la vida a través de la comida, el sexo, la música, el alcohol y los libros. El caso es que el protagonista, Watanabe, lee y relee ‘El gran Gatsby’. Y a uno le despierta la curiosidad esa pasión.

He de reconoce que me costó entrar en el libro. No es una lectura fácil. Se podría decir que la historia se asemeja al propio Gatsby. Al principio no sabemos nada de él y tenemos que especular. Todo son rumores, pero poco a poco vamos descubriendo quién es en realidad. Ésta es una de las cosas que más me han gustado: como dosifica la información el escritor estadounidense. Vuelvo a citar a Navarro: “Todo lo que aparece en ‘El gran Gatsby’ es algo que alguien ha visto y cuenta después”. El problema es que todos los personajes parecen ocultar algo.

‘El gran Gatsby’ es, como decía antes, una fiesta continua que esconde soledad a manos llenas. Mucho alcohol y cigarros, para tapar miserias como el racismo, el machismo, el adulterio… Todo huele a podrido. Hay un momento de la novela en que los dos protagonistas descubren por primera vez la casa de Gatsby sin fiesta alguna y su aspecto, ante la soledad y el silencio, resulta desolador: un edificio monstruoso lleno de silencios. Se trata de un “mundo artificial” con olor “a orquídeas, a agradable y alegre esnobismo, a orquestas que marchan ritmos del año, fundiendo en nuevas melodías la tristeza y la fascinación por la ida”, como se dice en un pasaje.

Quizás esperaba más, como ocurre siempre que pones demasiadas expectativas en un libro del que has escuchado hablar tanto y tan bien. A pesar de ello, creo que la historia va enganchando según avanza y que, sin duda alguna, es una novela que hay que leer. Tiene diálogos y situaciones grandiosas, capaces de reflejar a la perfección una sociedad decadente y artificial. Leo en la contraportada del libro que cuando terminó ‘El gran Gatsby’, Fitzgerald le escribió desde Europa a su editor: “He escrito la mejor novela de los Estados Unidos de América”.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Acabo de leer.... Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Gatsby, la música ya no suena

  1. Manuel dijo:

    Pablo, a mí me gustó mucho, la estética y la historia, sobre todo por la persecución de ese ideal que ya nunca volverá a ser. La muestra de la gente es singular. Me gusta el comienzo y ese consejo que uso muchas veces: “Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien, recuerda que no todo el mundo ha tenido tus oportunidades”, y me gusta el final en el que todos nos reconocemos: “Gatsby creía en la luz verde, el orgiástico futuro que, año tras año, aparece ante nosotros… Nos esquiva, pero no nos importa; mañana correremos más deprisa, abriremos los brazos, y… un buen día… Y así vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado”.
    Me gusta esta nueva sección.
    Abrazotes fitzgeraldianos

  2. Me alegra esta vuelta que le das a tus entradas, Pablo, porque me alegrará descubrir -no sólo nuevas lecturas- sino también en qué coincidimos en las que coincidimos. Hasta ahora, comparto tu opinión tanto de Tokio Blues como de Gatsby. Con esta he de confesar que he tenido una experiencia curiosa. La leí por primera vez a los 18 años, en un curso de literatura americana de la universidad y no podía creer que los americanos la tildaran de clásico. Diez o doce años después, cuando me obligué a releerla, entendí lo que me habían querido enseñar entonces.

    Un abrazo.

  3. C.D.G dijo:

    Es una maravilla. Tanto que voy a recuperarla dentro de unos días para leerlo en inglés, recuerdo de la carrera. Podría estar horas hablando de esas fiestas de luz y sombra.

  4. La verdad, Manuel, es que da gusto tu comentario. El final, lo redescubro con tus palabras. Veo que te gustó el libro!

    Pedro, me alegra coincidir contigo. Y quizás me falte esa relectura para entender el libro en su totalidad.

    Es indudable, CDG, es que el libro apasiona a muchos y, aunque no haya sido mi caso, he de reconocer que una gran obra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s