Micros en las ondas

Durante los últimos meses he tenido el placer de participar, junto a Rubén Negro y otra buena gente (@Rotam360 @Bego_Rod @__Willy_ @mmerino @NTAbogados @RuV3n_), en un programa de emisión regional de Punto Radio. Se llama ‘Castilla y León en Red’ y en mi sección, que básicamente consistía en entrevistar a un personaje significativo de la Comunidad Autónoma, el punto final lo ponía siempre un microrrelato de alguien relacionado con el terruño.

El primero fue Alberto Flecha pero tras él vinieron otros microrrelatistas: Ángeles Sánchez, Mar González, Manu Espada, Elisa de Armas, Cybrghost, Carmelo Jiménez, Marina de la Fuente (Acuática), Rufino Sánchez, Jaime Sastre Santamaría, Pablo Gonz, Luisa Hurtado y Silvia Teixeira. Todos ellos se pueden escuchar pinchando aquí (justo después de la entrevista que correspondiera cada semana). Gracias a cada uno de ellos por dejarnos usar un trocito de su arte.

El proyecto ha terminado (el último programa se emitió el martes 10 de enero), pero teníamos preparada otra tanda de microrrelatos dispuestos a sonar en las ondas. Finalmente no podrá ser, pero aquí dejo constancia de esa gran aportación. Gracias también a los nonatos por su disposición y mis más sinceras disculpas por no cumplir con mi parte del trato.

Esclavo de mis palabras (Pedro Llamazares González)
Kimya (Silencio) no nació en Kenia una noche de verano. Ni la luna llenó todo el cielo asomándose tras el Klimanjaro. Ni fue robada para el servicio de la familia Yapur en el Líbano. Ni fue azotada, pegada, humillada día tras día por su dueña, ni por su consentido hijo pequeño, con el que decidió arrojarse, abrazada al vacio, desde la séptima planta para llegar a formar parte de las estadísticas…

Y no pasó, sencillamente, porque el Destino se quedó dormido leyendo la partitura e interpretó mal ese silencio de negra, confundiéndolo con una blanca. Ésta que nació en un pueblo de la Mariña Lucense, se llama Esperanza (Matumaini) y acaba de encontrar trabajo en el súper de su barrio.

El primero (Javier del Hoyo)
La carrera comenzó y una vaporosa hada agitó magia con su varita espantando al Dragón que le entorpecía el camino. Dos enanos, con una perfecta coreografía, la zancadillearon para que luego un caballero andante les apartara de su camino levantándolos del suelo a ambos sólo con uno de sus brazos. Y cuando el guerrero llegaba a la meta una ráfaga de azul metal, echando fuego como un cohete, le sobrepasó en un segundo.

-¡”Papá, léeme un cuento”. La niña levantó el enorme libro lleno de narraciones infantiles hacia el regazo de su padre. Éste lo abrió por una página al azar; “El robot veloz” se llamaba. ¿Cómo es posible que siempre le salga este cuento el primero?

Con la comida no se juega (Manuel Ferrero)
En casa pensaban que era una llamada de atención. Me aterraba el día que mi madre las cocinaba. Tenía seis años. Nadie me creía cuando explicaba los extraños sucesos del plato de lentejas. Mi madre decía: “Te las comes y callas”. Lo cierto es que el potingue levitaba sólo y cuando miraba el caldo, una voz profunda y quejumbrosa susurraba: “Luis, Luis, vete hacia la morcilla”. Yo no podía remediarlo y acababa estampando mi cara contra mejunje… Culpa de lo cual, recibía el castigo del mes.

Aquel día, como siempre, nadie reparaba en aquellos sucesos paranormales, hasta que una mano salió de la sopera, agarró a la abuela por el pelo y se la tragó… La misma voz de siempre, entre carcajadas gritaba: “Lentejas, lentejas, comida de viejas… Si quieres las comes y sino las dejas”.

El funcionamiento de los besos (Alberto Martín – Niño Cactus)
La besé cuando se encontraba dormida y permaneció dormida. La besé cuando estaba despierta y permaneció despierta. Probé a besarla al sonreír o al llorar, y siguió igual de luminosa o llena de lágrimas. Entonces, probé a no besarla y desapareció.

Rompecabezas (David Moreno – No Comments)
De Sara me quedo con sus ojos verdes; de Noelia, sus labios carnosos; de Alicia, su cabello negro azabache; de Cristina, sus largas piernas; de Patricia, su generoso corazón. Así con un poco de aquí y un poco de allá, voy recomponiendo a la mujer de mis sueños. Está quedando perfecta. Pero miro mis manos manchadas de sangre y me pregunto qué hacer con todas las piezas que sobran.

Rayuela (Isidro Catela)
“Papá tiene Alzheimer. Me di cuenta el día en el que colocó el marcapáginas al inicio de una novela que estaba terminando de leer. Así pasó una semana, y otra más, de atrás hacia delante y viceversa, sumido en la aventura del olvido. El médico le ha aconsejado que no lea más, que es inútil, pero yo, por si acaso, hoy le he regalado Rayuela, de Cortázar, y he recuperado su viejo marcapáginas para que salte con él por donde quiera, sin tener que preocuparse por la cronología de los recuerdos”.

Un beso de mañana (Gretel Gonzalez @marimanta)
-Así no

-Cómo pues?

-Se juntan los labios como en un espejo de madre

y a las revueltas del camino la lengua enlaza sola

con las ganas de revolverse

-Así hago

-Pero no pones intención, tienes que ir al beso

como si probaras en mí tortas de leche frita

Debes buscar habilidades de lacerado

abre la boca como si fueras a probar suavecito el viento

como cuando te tiras al colmado a tirar la cometa

-Con un beso de lengua?

-No, haciendo de tripas corazón.

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16 respuestas a Micros en las ondas

  1. Faro dijo:

    Eres un grande Pablo. Habrá que repetir experiencia, en ésta u otras ondas. Seguro que sí.

    Mil gracias a ti

  2. Dos cosas quedan claras.
    La selección es formidable y tu generosidad para con el género y los autores (sufridores me atrevería a llamarnos) no lo es menos.
    Un abrazo, Pablo.

  3. Cybrghost dijo:

    Por lo que a mi respecta, infinitas gracias a ti, por pensar en mi y por dar visibilidad a una de mis “creaturas”.

  4. Muchas gracias a ti por llevar directamente nuestros relatos de la tinta (electrónica) a los oídos. Un abrazo, Pablo.

  5. Me gustó oir el programa y te agradezco infinito que me prestaseis unos minutos. Por eso lamento tanto que el proyecto no continúe. Era un trabajo bien hecho que nos beneficiaba y ponía voz a muchos, entre los que me encuentro.
    Gracias y un beso, fuerte, Luisa.

  6. Nicolás Jarque dijo:

    Pablo, es una pena que el programa y tu proyecto haya tocado a su fin. Espero tenga una segunda parte.
    Un abrazo.

  7. Gracias Pablo por tu trabajo, haber estado en tu isla es un lujo, lástima que se quedaran varios naufragos sin pisar la arena; tal vez en otra ocasión, en, como dicen los comentarios, una segunda parte.
    Abrazos

  8. No Comments dijo:

    Gracias por tu interés y enhorabuena por tu trabajo.
    Ya te dije que era una pena que estas iniciativas sean las primeras que se vienen abajo en momento de reajustes.
    Seguiremos en la lucha.

    Un saludo indio

  9. Maite dijo:

    Un gran trabajo, y una selección cuidada y de calidad. Te doy las gracias por hacer realidad los sueños de muchos logrando que el “microrrelato” tenga voz. Un abrazo.

  10. Puck dijo:

    Gracias por este proyecto y suerte para los que vendrán después, que seguro que los hay esperándote.
    Saludillos

  11. Ya te lo dije vía FB, Rubén, pero para grande, grande… Tu chiste de Urdangarín Sobre todo la primera versión 😉

    Pedro, sufridores, sí señor! Como los atléticos!!! Un abrazo y gracias por tus palabras.

    Nicolás Jarque, esperemos esa segunda parte. ¿Quién sabe? A lo mejor hay suerte.

    Maite, hay que dar más voz a los micros. Estoy convencido de que funcionan de lujo en la radio (por no hablar del resultado que podrían dar en otros medios de comunicación, aun sin explotar).

    Cybrgost, Silvia, Luisa, Ángeles, No Comments, Puck y todos los que habéis participado (o casi)… Gracias a vosotros por escribir micros tan buenos.

    Abrazos y besos!

  12. pablogonz dijo:

    Gracias a ti por la difusión, Pablo. Le has prestado un buen servicio al género. Es pequeño pero crece.
    Abrazos fuertes,
    P

  13. Pingback: En el camino | Trapseia

  14. Rufino dijo:

    Gracias a vosotros. Es un placer que la gente se preocupe de la gente.

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