Bandera amarilla (precaución en el baño)

Playa 1
Mejor sin tanto mocoso llenando mi toalla de arena.
Y sin sus padres.
Sin cuerpos esculturales ni gordos tremendos que remarquen mi mediocridad.
Sin tierra pegada, sin piedras ni conchas bajo los pies, sin humedad (malísima para mis rizos).
El sol me quema, el agua está fría.
Sin todo esto, la playa sería un lugar perfecto y tú y yo, como tantas otras veces, volveríamos a estar a gustito en medio de la nada.

Playa 2
Es una auténtica canallada que hasta el periódico logre adelgazar en verano.

Playa 3 (España 1-0 Alemania)
Anoche te escuché blasfemar con truenos en medio de la tormenta. Hoy estás más furioso que nunca e incluso alguien te ha puesto una bandera roja (que ironía) avisando de tu cabreo. Me acerco a tu orilla para preguntarte qué te pasa pero no entiendo lo que dices entre tanta ola enfurecida. Eso sí, me ha parecido apreciar un ligero acento alemán en tu voz. Lo siento.

Playa 4
Hemos puesto las toallas al lado de una silla. Está custodiada por un bolso, unas sandalias de mujer, una toalla y un vestido. Pero no hay nadie sentado. Pasa el tiempo y continúa vacía, así que yo me dedico a imaginar a su misteriosa propietaria. A lo mejor decidió ahogarse en el mar por despecho. Quizás pertenezca a una madre de familia que escapó por la noche de su hogar y el marido coloca todo este paripé, en el mismo rincón donde ella siempre tomaba el sol, para que vuelva. Puede incluso que la silla realmente esté ocupada por una especie de fantasma que yo no puedo ver. Cuando regresa la auténtica propietaria no me gusta lo que veo. Por eso sigo imaginando distintas posibilidades. La última ocurrencia es cojonuda.

Playa 5
Los niños en la playa salen de un cuadro de Sorolla.
Los ancianos huelen a despedida, excepto si juegan con sus nietos, que parecen unos recién llegados.
Los grupos de chavales saben a fiestas de verano.
Todos los padres me recuerdan a los míos.
Los gordos con bigote tienen pinta de marineros.
Aquí las embarazadas me parecen un milagro.
Las parejas de jóvenes están en silencio o se besan.
Los que leen libros se convierten en intelectuales, los que optan por el periódico, en corredores de bolsa.
Los bebes se transforman en filetes empanados.
Yo, en la playa, soy más cotilla que nunca y te miento cuando digo que solo tengo ojos para ti.

Playa 6
Me llevo rinconcitos de playa entre las hojas del cuaderno, para barrerlos cuando vuelva a casa y me asedie la rutina.
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3 respuestas a Bandera amarilla (precaución en el baño)

  1. Carmelo dijo:

    Se te echaba de menos!!

  2. Si es que eres un solete… Ay, qué majo!

  3. Juanky dijo:

    La mejor playa sin arena, el mejor agua sin sal… si me ponen una barbacoa y una cerveza fría me baño donde sea.

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