Tendría que ser al revés: yo dormido y tú despierta, muriéndote de ganas por tocarme. Pero la vida es así de injusta. Si supiera Morse, la cosa sería diferente. Podría matar las horas interpretando las rayas y puntos que dibuja el sol a través de la persiana. Ahí tiene que haber algún mensaje, por cojones, pero no conocer tan noble alfabeto me obliga a pasar el rato mirando tu cuerpo, que a estas horas se ve mejor que nunca. Me siento un pervertido y decido toser aparatosamente.
¡Maldito cabrón tu sueño profundo! Toso más fuerte, carraspeo, me resigno. Y entonces se me ocurre canturrear alguna canción, algo, no sé. Me viene a los labios la Marsellesa. ¿Por qué no? Me crezco, me vengo arriba y lo que empezó como un susurro ininteligible acaba convirtiéndose en un griterío pasional. Me pongo en pie y acabo vociferando “Vive la France” con mi acento de Leganés y lágrimas en los ojos. Abres los tuyos, suspiras y vuelves a cerrarlos. “Gilipollas”, dices por lo bajini.








jajajaja y jajajaja y jajaja ¡¡me encanta ese “gilipollas”!! real como la vida misma, si alguien me despierta cantando es lo mínimo que se me ocurre jajaja
Qué bueno, jeje. Sí, sí, yo también me imagino esa escena final.
Un abrazo
Subrealista total y divertido. No es de lo que más me guste de lo que has escrito. No obstante, lo releeré, que a veces pasa que le coges el punto a los relatos o las canciones después de un par de veces.
Vivan esos pervertidos, entonces. y ese cambio en el clásico de Curtiz. La Marsellesa con acento de Leganés es el mejor despertador para este invierno. Y si van con insulto ajeno, mejor que mejor.
saludos.
Pablo, con que naturalidad cuentas una escena de pareja, en el que la Marsellesa se cuela para darle este humor que se agradece.
Me gustó.
Un abrazo.
Qué bueno! me he reído muchísimo, la escena está muy bien dibujada y tiene tanto tinte de realidad que puede convertirse en una escena universal. Abrazos y mejor intentar lo de preparar el desayuno
Con un fondo tan divertido como triste, Pablo y una forma muy bien elaborada.
Detrás de la risa, de la carcajada que me provocó, me quedó un retrogusto amargo. Para mí no cabe el desprecio en el amor.
Da gusto pasarse por aquí.
Un abrazo,
Gracias, Puck. A mí también me encanta ese “gilipollas” dicho con toda la resignación del mundo. Mi intención no era dar ese “regusto amargo” que señala Pedro, pero entiendo que pueda ser una de las interpretaciones de este micro.
Gracias, Su. Sí, creo que el momento final es muy visual. Y humorístico, como dice Nicolás.
Estoy contigo, Cybrghost. Mucho surrealismo para un micro que, desde luego, no es del que más orgulloso estoy.
Tiene que haber mejores formas para despertarse, C.D.G. Seguro que las hay!
Gracias, Maite. Viniendo de ti, esas palabras valen mucho.
Abrazos para todos.
Cuando digo que no es que no… vale? Que típico, pero lo de la marsellesa… en verdad normal que te llame gilipollas.
Muy bueno me ha encantao, de lo mas cotidiano.
Casi siempre es normal que me llamen gilipollar, Sanchito. Cuando tienen razón, tienen razón! Un abrazo
Me gusta sobre todo lo de que en la luz que entre por la persiana haya seguramente en morse un mensaje por cojones. Y el cómo se va calentando con un simple tarareo… es que es para una escena de película o para un cortometraje. Muy bueno.
Saludos.
Y oootra vez nominado a Farito. Me ha encantado muchísimo. Se lo he pasado a la parienta ya que todavía no domino el morse
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Sí, Miguelángel. Yo también creo que este microrrelato es muy visual.
¿Otra vez nominado para los Faritos? Pues ya me relajo y no hago más este año, eh. Me has robado la motivación, Rubén.