“¿Puedo quedarme con sus juguetes?”.
Mi hijo blandía un enorme consolador que acaba de sacar de la mesita de noche de su difunta abuela. Sentí que todas las miradas del velatorio se dirigían a mí, incluso la de mi suegra, amortajada en la cama.
“Di, mamá, ¿puedo?”.
Respondí que sí solo para que se callase y se fue agitando la verga de plástico por el aire mientras imitaba el ruido de un reactor.
[Relato escrito para el concurso semanal de microrrelatos de Cadena Ser y Escuela de Escritores a partir de la frase “¿Puedo quedarme con sus juguetes?”]









Jijiji. Mira que eres pícaro!!! ¿Qué será lo siguiente? ¿unas canicas a modo de bolas chinas?
¿En mitad de un velatorio?
Ya estoy viendo las carcajadas y las lágrimas de pura risa escondidas detrás de los pañuelos. Ya oigo cómo en un rincón algunos viejecitos de la finada hablan de ella entre guiños y sonrisas.
Un beso.
Jajaj, a quien no le ha pasado algo parecido…?
Muy bueno, haber como dejo de reirme ahora que van a pensar los vecinos que se me pira la hoya.
Grande.
Buenísimo!!! Además te has ido lo más lejos que has podido con este micro, del nieto a la abuela…
Un abrazo divertido
No paras, muy divertido, menudas ocurrencias…
Un abrazo.
Genial, creo que este micro lo tiene todo. La sorpresa de la suegra muerta (muy propio de un micro), la excelente redacción de los acontecimientos, que se trata de una historia contada de principio a fin, el tono de humor negro chispeante… Para mí, un perfecto finalista, una pena que no haya podido ser. Abrazos.
ja ja ja!!!! Menudo papelón. Es que ya no se puede confiar ni en las abuelas?
Un abrazo
jajaja lo mejor es imaginarse los comentarios del resto de viejecitas del velatorio jajaja, alguna se santigua y todo, seguro. Muy bueno Pablo
Saludillos
Jajaja, ¡grandioso Pablo! Qué irreverente…¡merecía sin duda quedar al menos entre los finalistas!
Me ha recordado mucho a una anécdota que me contaba un amigo pintor, que fue a pintar la casa de una señora muy mayor y encima de la mesilla de la habitación tenía un vibrador enorme y la señora les dijo: -Es una máquina de hacer masajes en las cervicales. Se la quité a mi hija que la tenía por casa cogiendo polvo…
Jajaja ¡que fuerte!
Mira, Ascomiceta. Ya me has dado una idea con eso de las bolas chinas. Si quieres hasta podemos hacerlo a medias.
Qué bueno, Luisa y Puck. Vuestros comentarios completan mi historia. Otros puntos de vista para ver lo que no se refleja en el micro.
Tranqui, Sanchi. Seguro que tus vecinos ya pensaban que eres bastante rarito. Esto no les va a sorprender.
Gracias, Ana, Elisa y Maite por vuestras amables palabras. Me ilusiona que os haya gustado.
Una vergüenza lo de las abuelas de hoy en día, Patricia, je, je…
La verdad, Acuática, es que la final estaba muy caro esta semana. El micro que ganó me parecen brillante, genial!
Madre, depropio, vaya historia. Va a ser verdad que la realidad supera siempre a la ficción. Me estoy imaginando a la anciana dándose un masaje con el consolador.
Gracias, Cybrghost por tus “ja,ja”.
Saludos a todos y abrazos.
¡¡Pero qué bueno!! jjeeejeje hay que tener cuidadito con las cosas que se guardan en las mesillas ¡¡ay!! Olé Pablo, sí señor.
Besos
(Ah, y la anécdota de Fer… vamos que la hija debería tener una pequeña charla informativa con su madre, superando la ficción, síp
jajajaja, que bueno! ¿un avión eh? verás cuando descubra que con el se puede volar de verdad!
Gracias, Rocío. La de secretos que guardan las mesillas de noche!
Muy bueno tu comentario, Gotzon… je, je…