Se dispuso a componer aquel inmenso puzle. Primero colocó las piezas azules en la parte de arriba para hacer el cielo, teniendo mucho cuidado en separar las de tonos más verduzcos, propias del mar. Las marrones para la tierra, las verdes formaron prados, las blancas, de nuevo arriba, modelaron nubes. Aquello le llevó seis días. Al séptimo, descansó.
PD: Luego formó algo con el polvo de la tierra, pero esa es una historia de la que no se siente muy orgulloso.
[Inspirado en el microrrelato de Gotzon titulado ‘Agudeza visual’.]









Vaya, complicado puzzle, hay que reconocer que la composición inicial era maravillosa, lástima que se hayan ido perdiendo tantas y tantas piezas irreemplazables.
(encantado de haberte inspirado Pablo, Saludos)
Sí, muchas piezas se han perdido, sobre todo las verdes, Gotzon. Ahora hay más color asfalto. Pues eso, que me sigas inspirando mucho.
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Hermoso relato.
Quizá se aburrió de ver siempre el puzle tan colorido y tuvo un día gris
Vaya puzle ¿no le falta ninguna pieza?
Abrazos
Un relato para reflexionar. Me quedo en ello. Un abrazo.
Gracias Julio, Ana y Maite. Os habeis convertido en piezas de este blog. Saludos
Un micro bien llevado. La referencia bíblica siempre es muy fructífera en este género.
Abrazos,
PABLO GONZ
Me gusta el puzle.
P.D. Lo que más me gusta es la postdata
Saludillos por piezas
Ya llevo unas cuantas referencias bíblicas en este blog, debería frenar un poco.
La postdata, en este caso, es una costillita del cuento.
Saludos, Pablo y Puck
¿Y no te inspira esa historia de la que no se siente tan orgulloso?
Me gusta.
Saludos
Pues mira, esa para más adelante. Que se me van acabando las ideas. Bye, Su
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